Homenajes

HOMENAJE A LUCIANO MARTÍNEZ ROS, ANSELMO J. SÁNCHEZ FERRA y GREGORIO RABAL SAURA

El IV Congreso Nacional de Etnografía del Campo de Cartagena rinde homenaje a Luciano Martínez Ros, Anselmo José Sánchez Ferra y Gregorio Rabal Saura por sus dilatadas trayectorias a favor del patrimonio material e inmaterial de nuestra comarca. Será en la clausura del congreso, en la tarde-noche del viernes 23 de octubre.

LUCIANOLuciano Martínez Ros trabajó la tierra en los campos de Balsicas hasta 1955, año en que pasó a desempeñar el oficio de transportista, descubriendo como la agricultura se modernizaba y el tractor arrinconaba a los viejos arados. Ese es el arranque de su proyecto museístico pues concibió entonces la idea de realizar acopio de cuantos aperos formaron parte de su pasado más cercano. Esa acción restauradora la fue ampliando a otros elementos de su cotidianeidad que les envolvieron desde siempre pero que ahora salían de su vida por el desagüe precipitado del olvido. Tal fue el volumen de su colección que la Corporación municipal de Torre-Pacheco, presidida por don Pedro Jiménez, decidió edificar una nave de 600 metros cuadrados para albergar todo del mobiliario propio de una vivienda rural, los aperos de labranza, el instrumental de oficios perdidos o en franco retroceso.
APAREJOS
Fue posible su sueño y hoy día en Roldán podemos visitar La Casa del Labrador, donde además se celebra anualmente la Fiesta de la Trilla. Luciano era uno de los pocos conocedores de los añejos cantes de trilla, en cuyas notas se pueden percibir antecedentes musicales del estilo flamenco conocido como cartagenera grande. Era un magnífico narrador de las costumbres agropecuarias, de galanteo o de cuentos. El museo era él, la gran estancia cobraba vida con sus explicaciones sobre la elaboración del arrope o las fatigas de los arrieros. Luciano ya no está entre nosotros pero Luciano está en su museo.

ANSELMO SANCHEZ FERRA Y GREGORIO RABAL SAURAAnselmo y Gregorio, Gregorio y Anselmo, un equipo de investigación etnográfica que ha recorrido pueblos y barrios de los municipios de Cartagena, Torre-Pacheco, Lorca o Moratalla. Ambos son licenciados en Historia con la especialización en Arqueología e Historia Antigua, aunque los dos se convirtieron en arqueólogos de voces tradicionales, excavadores de tesoros ocultos.

Anselmo J. Sánchez Ferra busca el cuento folklórico, siendo uno de los mayores recopiladores de estos relatos en la vieja piel de toro. En su obra “El cuento folklórico en Cartagena” leemos 711 ejemplares, aunque no es su única publicación, este trabajo se complementa con “Cuentos de otra parte. Folklore de aluvión del municipio de Cartagena”, donde recoge las narraciones de los vecinos que procedentes de otros lugares de la región, de España o del mundo se han establecido junto a nosotros. Antes escribió “Camándula. El cuento popular en Torre-Pacheco”, “Un tesoro en el desván. Los cuentos de mis padres” y junto a Gregorio García Herrero y Juan Jordán Montes “La memoria de Caprés”, una pequeña pedanía de Fortuna.

Gregorio Rabal Saura entrevista a los mayores para saber de etnobotánica, es decir, el conocimiento que las comunidades rurales guardan de las plantas en sus diversos usos como son los mágicos, medicinales o constructivos. Además se interesa por la meteorología y la astronomía popular o las relaciones del hombre con los animales en la tradición. Estos días prepara la salida de un texto fundamental “El saber botánico popular en el municipio de Cartagena”, pero atrás queda su primera publicación “Cuando la chicoria echa la flor. Etnobotánica en Torre-Pacheco” y, como Anselmo, son numerosos sus artículos en la Revista Murciana de Antropología de la Universidad de Murcia, Revista de Folklore, Alberca o Cartagena Histórica.

Todas estas experiencias de siglos, milenarias, han quedado fijadas por la negra flor de la tinta. La letra derrota a la fugacidad.